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Lost in Space

Lost in Space - Avantasia

Another star
has fallen without a sound
Another spark
has burned out in the cold

Another door
to barrens standing open

And who is there
to tell me not to give and not to go?

How could I know? how could I know?
That I’ll get lost in space to roam forever

I’m crawling down
The doorway to the badlands
And kicking down

Are you heard: it’s to the black
and all the damage
fading in the rear view mirror
When the demons
are calling me, their dragging me away

Reading Fitzgerald, reading Hemingway…

Beber Lágrimas

National Geographic Society

Aquí, déjame posarme aquí. Tranquilo, no pasa nada. Sigue durmiendo, yo me quedaré aquí sobre tu cabeza, no haré ruido. Duerme tranquilo. Llora.

Sí, llora. Todo lo que quieras, no te contengas. Llora porque sí. Por idiota. Por desamparado. Porque sí y porque no. Porque el tiempo de los intentos ha pasado, y sentarse a esperar nunca ha resultado. Porque el nudo en la garganta quema demasiado. Llora tus anhelos y tus olvidos. Así, así…Duerme, llora.

No te preocupes, estoy aquí. Despertarás sin lágrimas. Si algo recuerdas, creerás que fue un sueño. Llora tranquilo, yo beberé tus lágrimas y nadie sabrá de tu tristeza. Llora todo lo que extrañas, hasta que se te llenen los pulmones de agua y de mentiras. No te preocupes, no, nadie sabrá que lloraste; nadie verá rastros de lágrimas en tus ojos por la mañana, lo prometo.

No, no estaré aquí cuando despiertes. Es cierto, si lloras durante el día; lo sabrían. Espera la noche, respira profundo y espera la noche. Ahí vendré yo.

Despacio, tranquilo…cuidado, o te asfixiará el vacío. Sí, yo sé que es muy grande, pero respira, así…La realidad es insobornable, lo sé. Llora. No, no sé de qué sirve volar si en el vuelo se caen pedazos del alma. Pero es lo único que puedes hacer, no podrías dejar de volar…mejor lloras. ¿Ves como ya te vas calmando? Sí, cierra los ojos, despacio. Duerme.

-Yo, la polilla que bebe tus lágrimas, podría ser el animal más absurdamente triste del mundo; si no fuese por ti, gorrión, que lloras y despiertas sin saberlo.-

Alter Tempo

Te recuerdo, Ana, de nuestros primeros años juntas en la Facultad. Te recuerdo alegre y de ojos claros. Eras la más linda del grupo, la única que después de dos días seguidos de estudio lograba llegar radiante al día de la prueba. Recuerdo que tenías las ropas más lindas y caras, y por eso acumulabas todas las miradas en nuestra acostumbrada mesa en el casino de la Facultad. También recuerdo esos almuerzos, te sentabas siempre al lado de la ventana que daba a la calle, solías comentar sobre lo mal vestida que iba la mujer que cruzaba la calle, o lo feo que era el hombre que la acompañaba, pero lo que todos en realidad esperábamos escuchar eran las dos o tres preguntas que sabías del control gracias a que habías seducido al ayudante. Pero no eras sólo la más linda, eras también a la que siempre felicitaban por las suturas más exactas.

Durante los primeros años, todas te admirábamos y envidiábamos, y tú te sabías perfecta. Eras insoportable, lo recuerdo, siempre perfecta, siempre contenta, siempre acompañada, siempre había alguien esperándote para salir los viernes por la noche. Sin embargo, todo eso cambió en quinto año cuando conociste a Pablo. Él era un año mayor que nosotras, había reprobado el internado y lo estaba haciendo de nuevo. No podrías negar que te enamoraste de él a primera vista. Lo de ustedes hubiese sido una perfecta historia de amor si es que él te hubiese querido tan sólo la mitad de lo que tú lo quisiste.

¿Durante cuánto tiempo fueron novios? No lo recuerdo, Ana. Pero recuerdo que también yo reprobé el internado de quinto, y cuando tú estabas en sexto, pasaste a ser mi superior; todo tenía que consultártelo y esperaba tu consentimiento para terminar las rondas. Supongo que fue un año o un poco más el tiempo que estuviste con Pablo. No sé cómo llegué yo a enamorarme de Pablo, lo cierto es que pasó y él también se enamoró de mí. Yo no hubiese conocido a Pablo si no hubiese sido tu amiga. Él veía en mí lo que tú no tenías, tú eras demasiado autosuficiente, Ana, no necesitabas un compañero, sino alguien con quien competir. Tu hombre se cansó de ser siempre menos que tú, de no saber todas las respuestas, de no saberse necesitado en las noches. Para tí, él era perfecto, te encantaba conversar largos ratos con él, te encantaba que te alabara por estar siempre tan linda y sabías que, aunque él no lo supiera, necesitabas la atención que él te daba.

Una noche en que Pablo nos llevaría a nuestras casas después de las rondas, él y yo te esperábamos en el casino del hospital, como nos conocíamos poco, al principio conversamos tímidamente. Tú te demoraste con un paciente, y nuestra conversación se hacía cada vez más fluida. En el auto, Pablo y yo seguíamos conversando mientras tú ibas durmiendo atrás. Al otro día nos volvimos a ver en el almuerzo. Y desde entonces, después de haber terminado las rondas, o a veces durante ellas, Pablo y yo nos encontrábamos en cualquier rincón para hacer el amor. Y tú después te quejabas de que Pablo siempre estaba muy cansado, ¡cuántas veces tuve que aguantarme la risa! Pero en el fondo sabía que no era limpio nuestro juego, necesariamente tú ibas a terminar herida.

Pablo y yo acordamos que era mejor que tú no supieras, conocíamos tu carácter, hubieses sido capaz de hacerme reprobar el internado otra vez con tal de vengarte, y eso postergaría nuestro sueño de vivir juntos. Pablo decidió irse a Alemania apenas se graduó, justo ese año ofrecían una beca en la Universidad de Düsseldorf, así se haría todo más fácil. Te ofrecería irte con él sabiendo que te negarías, porque ya habías aceptado una beca aquí y todavía te mantenían tus padres, no podías simplemente irte. Yo saldría al año siguiente y lo seguiría. Eso hice, Ana. Mientras tú aquí llorabas porque habías tenido que elegir, según tú, entre tu carrera y el amor de tu vida. Y yo te consolé, hipócritamente te consolé y te dije que compartía y entendía tu tristeza, cuando en realidad me rejocigaba en tu sufrimiento. Al año siguiente, aún pensabas que Pablo volvería al cabo de tres años, luego de terminar su doctorado, como él te había dicho; le escribías, Ana, las cartas más apasionadas que he leído jamás. Dos o tres veces, en navidad o año nuevo, te llegó una escuálida postal en respuesta. Sólo tú sabes cuánto sufriste realmente por Pablo.

Al enamorarte de Pablo te volviste cada vez más dependiente de su presencia, y necesitabas su atención; recuerdo, Ana, cuánto sufrías cuando él no te llamaba durante un fin de semana entero porque se había escapado a una cabaña en la playa conmigo, sin embargo, sonreías tranquilamente cuando él llegaba con flores el día lunes para mitigar tu enojo. Tanto lo amaste, tanto le perdonaste. Aun por eso te admiraba, no te bastaba con ser la más inteligente y la más linda, tenías que ser también la mejor persona. A pesar de tu fuerza, Pablo logró destruirte. Te recuerdo de tus últimos años en la Facultad, ya no llegabas radiante a las pruebas, porque no habías pasado la noche en vela estudiando sino llorando por Pablo; sólo ibas bien vestida cuando era seguro que ibas a verlo, sólo comías cuando él te invitaba a comer. Y Pablo se fue por fin, yo me fui también, y tú te quedaste.

Te recuerdo, Ana, porque anoche Pablo fue al cumpleaños del médico jefe de su sección, imagínate su sorpresa cuando supo quién era la esposa. Eras tú. ¡Te casaste, Ana! ¡Tú! Tú que eras libre y enamoradiza, caíste en los brazos de un hombre que ni siquiera se parece a ti, tú que tenías los gustos más refinados caíste en los brazos de un hombre común y corriente, ¿fue por despecho? Pablo dice que no eres feliz con tu marido, que vives en una casa enorme con una familia ajena. ¿Acaso estuviste todo este tiempo esperando a Pablo?

Done into rain

It is, perhaps, the first nighttime rain this autumn. It is a gentle, soft, in staccato sort of rain. And the impression she had once held about rainy days, is gone as the drops delicately surround her face and she cannot remember having ever such a cold, peaceful and at the same time inspiring moment in the city. On reflection, it seems to her that this rain has every reason to regard her with a certaint amount of conptemt.

From the very moment of its starting, this rain became as much a part of her as her own thoughts. And all the drops are falling round her like planets round the sun, and simultaneously, giving her a warm and affectionate embrace, like those she long from the one walking by her side.

As they walk towards the dampened streets that will take them to their houses, they pass across a large puddle of water and she stops for a very brief moment to contemplate her reflection on the water. She looks like she always looks: her wistful eyes look as if they claim no relationship with the rest of her, and this sweet look that plays sorrowfully round her face almost make her look like she was a raindrop. The most teardrop-shaped, full of melancholy, drop of rain. If she could be a raindrop, she thinks, she would surely fall down on him, just to perish in the heat of his skin, without him ever knowing the resemble between her eyes and the rain that falls tonight. With her mind stopped by such a desire, she realizes that as one might reasonable predict rain when the sky is cloudy, when the atmosphere is dampened, when west wind blows; she might know when. . . But neither of such anticipations can always be certain.

She feels stunned, even when her reason has returned, she feels stunned because she is able to admit that it is her longing for an embrace wich made her fall for the rain tonight. She now knows that the rains to come will leave nothing but the same impression of tonight in her mind, and therefore she will long for them as well. She also knows that walking in the rain will no longer bother her, because the raindrops that once only wetted her, warmly embrace her now. And for she knows that in the drops is contained the seed of one of the many sadnesses that seemed to find in her the light of their bitter inspiration, and for those drops will somehow reach him, as it rains, she walks on by.

Hace algunas semanas, en el marco del escándalo del fallo del TC contra la píldora del día después, un coelctivo de chilenos pidió su excomunión de la Iglesia Católica y la consiguiente eliminación de sus registros. A mí no se me ocurrió firmar también esa petición sólo porque, a pesar del agua que me tiraron en la cabeza, nunca me consideré católica y siento un profundo y especial rechazo hacia esa fe, y no veía entonces la necesidad de reiterar mi ateísmo.

Yo no sé realmente quién tuvo la fatídica idea de bautizarme, más encima en la iglesia católica, ni por qué. Pero ojalá el/la muy cobarde hubiera tenido la sensatez de querer bautizarme cuando yo ya podía hablar y razonar, entonces, de seguro, me habría evitado ahora esta molestia.

No siento que esto de la excomunión sea para mí una necesidad, ni un acto liberador. Es más, no lo haría si no fuera porque, después de pensarlo bien, me parece vergonzoso que mi nombre aparezca en sus registros, registro que además es una simple anotación histórica no sujeta a la normativa sobre la protección de datos personales, que además engrosa las estadísticas sobre bautizados. Pero para la Iglesia, sólo dejas de ser bautizado si haces abandono formal de la fe. Así las cosas, juguemos con sus reglas. Hagamos apostasía.

(En el texto que sigue, las partes que hablan de derecho canónico fueron tomadas del manifiesto del Concilio Ateo de Toledo.)

Manifiesto por la Excomunión

Yo, Isidora (…), rut (…), nacida el (…) en Santiago de Chile y bautizada en (…), haciendo uso de mi plena libertad y con conciencia del significado y alcance de mis palabras,

Manifiesto,

Que ningún dios existe como creador humano, sino como creación humana.

Que Jesús de Nazaret ni fue la persona que la Biblia cuenta, ni hizo milagros ni resucitó ni está sentado a la derecha de dios padre todopoderoso, ni fue sin pecado concebido.

Que fui bautizada sin consulta ni consentimiento, acorde con el carácter injusto, abusivo y excesivo con el que la Iglesia pregona sus doctrinas.

Que la Iglesia Católica no rige mis pensamientos ni mis ideas. Y que me burlo de sus creencias retrógadas y reaccionarias.

Que la Iglesia Católica es un estorbo para el desarrollo social, económico y moral de la República de Chile y de todas las repúblicas del mundo. Que la Iglesia Católica es también un estorbo para el desarrollo de las ciencias y el pensamiento humano.

Que el celibato, la segregación sexual en seminarios y congregaciones, y el adoctrinamiento preferente a niños, crean las condiciones ideales para que surjan las prácticas pederastas en las que incurren muchos sacerdotes de la Iglesia.

Que la Iglesia Católica no reconoce los derechos de las mujeres y las considera una herramienta de los hombres, en tanto se declara en contra de los métodos anticonceptivos y las obliga a la crianza de los hijos.

Acuso a la Iglesia Católica,

De asesinar, de torturar, de robar, de fornicar con niños, de justificar dictaduras, de conspirar, de discriminar, en nombre de un dios que no existe.

De tener las manos lavadas en sangre desde los tiempos más remotos. De haber creado la Santa Inquisición y de haber levantado falso testimonio en contra de todos aquellos librepensadores.

De abuso histórico del género femenino, por denigrarlo, por negarle la libertad, por someterlo al género masculino.

De esclavizar a los débiles de pensamiento. De fomentar miedo al cuerpo propio, al placer y al amor libre.

De ser la corporación con fines de lucro más siniestra que se haya creado jamás.

De coerción a la libertad individual y a la autonomía del individuo.

De impunidad total ante sus crímenes.

Reniego,

De la doctrina, los dogmas, los ritos y la moral de la Iglesia Católica.

De los argumentos falaces con que perpetúan su ideología.

Reconozco,

Que el código de Derecho Canónico que rige las sanciones y faltas en la Iglesia, establece una relación de censuras cuyo objetivo declarado es la prevención y protección del rebaño. Que entre estas sanciones destaca la pena de excomunión.

Que se establece dicha pena para los delitos “más graves”, aquellos que la autoridad eclesiástica considera que colocan al sujeto fuera de la comunión con su Iglesia.

Que el artículo 1364 § 1 del Código de Derecho Canónico afirma que “el apóstata de la fe, el hereje o el cismático incurren en excomunión latae sententiae”.

Por añadidura manifiesto,

Que soy apóstata.

Que dios no existe, ni la vida eterna ni el alma humana.

Que desprecio a la Iglesia Católica y a todos sus santos.

Que induzco la desobediencia frente a la Iglesia Católica.

Que es mi deseo denunciar la influencia social y cultural ligada a las ideas de “dios”, “alma” , “sagrado” y “sobrenatural”, los privilegios económicos y políticos de los que disfrutan la religión y sus instituciones; que propongo la difusión del ateísmo y la expansión del racionalismo y del librepensamiento.

Y por lo tanto, Exigo,

Que se me excomulge públicamente de la Iglesia Católica y que se me borre de sus registros.

En Santiago de Chile, a 24 de mayo de 2008.

-

Mandaré la versión completa al Arzobispado. Ahora, claro, supongo que para que me borren efectivamente de los registros tendría que mandarlo a la parroquia donde está el libro del bautizos en el que estoy anotada, porque dudo mucho que esta gente tenga una base de datos computacional, y además el cura de ese lugar tendría que buscar mi nombre y el año…pero por lo menos hice mi parte del trámite. Y si no me excomulgan, no me podrá importar menos, total, sólo le guardo rencor al que me bautizó porque por la mierda que estaba helada el agua.

…Can’t you come lie with me?
Forget about your fallacy…

I see that you can’t get away with this
You can’t wave aside your lies with one more kiss
Do you feel the suspicion stirring up?
Can’t you see that they long to give you up?

Why can’t you come lie with me?
Forget about your fallacy.

Messa di Voce

Estimado Sr. Director:

Con gran alegría comunico a Ud. que he decidido aceptar su oferta y permaneceré con Ud. y compañía las próximas temporadas, sean éstas cuántas sean. Si bien acepto y respeto sus condiciones, me gustaría ponerlo en conocimiento de las mías.

Ud. conoce mi voz y sabe que la prefiero perfectamente encuadrada en un registro cómodo, el de una lírico-ligera, por lo tanto, aceptaré con gran gusto cualquier papel que requiera una voz clara y cristalina, que además nos permitirá entendernos sin problemas. Claro está, no tiene por qué ser siempre un registro sobreagudo, podemos también jugar en la zona central, pero si bajamos a la octava grave acusará Ud. una carencia en la intensidad de la emisión. No le recomiendo, por tanto, darme papeles de mezzo-sopranos, graves y dramáticos; si bien puedo hacerlo, no me gusta jugar el papel de bruja, así, en lo posible, no me meta Ud. en papeles como Carmen de Bizet, ni en Azucena de Il Trovatore de Verdi.

Encontrará Ud., quizás con facilidad, un registro de spinto que me es natural, como para un drama, algo como Madama Butterfly de Puccini o Aida de Verdi. Aquí no debe a Ud. preocuparle mi proclividad a elongar el tempo en alguna nota potente, fíjese más bien en mi capacidad para sostener un legato prolongado en el registro ligero, y recuerde que siempre la tensión de estos dramas la sé abandonar con una buena messa di voce, y recuerde que son muy pocas las dominadoras de esta técnica.

Sin embargo, y a pesar del registro anterior, sepa Ud. que no aceptaré papeles en dramas estruendosos, ningún papel de soprano dramática, como la Elektra de Strauss, por ejemplo, que exige una voz cálida y fortísima al mismo tiempo, inmensamente poderosa, que destaque por sobre toda la orquesta; varias voces se han arruinado intentando ese canto.

Tome Ud. en consideración todo lo anterior; juguemos la voz lírico-ligera, con las notas picadas, los trinos, las escalas y cadenzas totalmente musicales que sabemos que juntos podemos ejecutar y déjeme, entonces, colocar la voz.

“Out, out, brief candle! Life’s but a walking shadow, a poor player that struts and frets his hour upon the stage and then is heard no more: it is a tale told by an idiot, full of sound and fury, SIGNIFYING NOTHING.

Macbeth (Act V, Scene V). William Shakespeare.

Despertarse esperando

-“Vamos, ven. Apúrate, ven”

-“Otra vez me llamas? No puedo.”

-“Sí, vamos, ven. Ya no queda nada para ti aquí. Vamos, no hay que demorarse.”

-“No puedo. Estoy esperando…”

-“¿No ves que se te acabó la suerte, te burló el amor y los años empiezan a alcanzarte? Vamos.”

-“Aún así tengo que quedarme…”

-“¿En qué te demoras? Él no va a volver. Vamos ya. Vamos a esos campos de flores amarillas donde corrías cuando eras niña.”

-“¡Las flores! ¡Ah! ¡Las flores…! No, no puedo. Estoy esperando…”

-“Vamos. Tenemos que apurarnos, ya viene el invierno y no querrás estar aquí. No vas a soportarlo sola. Ven. Vamos a un lugar donde el sol no se pone nunca. Apúrate, que vas a despertar. ¡Ven!”

-“No puedo. No. Estoy esperando.”

Ella escucha todas las mañanas, antes de despertarse, una voz llamándola. No obedece, no la sigue. No aún.

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