Hace algunas semanas, en el marco del escándalo del fallo del TC contra la píldora del día después, un coelctivo de chilenos pidió su excomunión de la Iglesia Católica y la consiguiente eliminación de sus registros. A mí no se me ocurrió firmar también esa petición sólo porque, a pesar del agua que me tiraron en la cabeza, nunca me consideré católica y siento un profundo y especial rechazo hacia esa fe, y no veía entonces la necesidad de reiterar mi ateísmo.
Yo no sé realmente quién tuvo la fatídica idea de bautizarme, más encima en la iglesia católica, ni por qué. Pero ojalá el/la muy cobarde hubiera tenido la sensatez de querer bautizarme cuando yo ya podía hablar y razonar, entonces, de seguro, me habría evitado ahora esta molestia.
No siento que esto de la excomunión sea para mí una necesidad, ni un acto liberador. Es más, no lo haría si no fuera porque, después de pensarlo bien, me parece vergonzoso que mi nombre aparezca en sus registros, registro que además es una simple anotación histórica no sujeta a la normativa sobre la protección de datos personales, que además engrosa las estadísticas sobre bautizados. Pero para la Iglesia, sólo dejas de ser bautizado si haces abandono formal de la fe. Así las cosas, juguemos con sus reglas. Hagamos apostasía.
(En el texto que sigue, las partes que hablan de derecho canónico fueron tomadas del manifiesto del Concilio Ateo de Toledo.)
Manifiesto por la Excomunión
Yo, Isidora (…), rut (…), nacida el (…) en Santiago de Chile y bautizada en (…), haciendo uso de mi plena libertad y con conciencia del significado y alcance de mis palabras,
Manifiesto,
Que ningún dios existe como creador humano, sino como creación humana.
Que Jesús de Nazaret ni fue la persona que la Biblia cuenta, ni hizo milagros ni resucitó ni está sentado a la derecha de dios padre todopoderoso, ni fue sin pecado concebido.
Que fui bautizada sin consulta ni consentimiento, acorde con el carácter injusto, abusivo y excesivo con el que la Iglesia pregona sus doctrinas.
Que la Iglesia Católica no rige mis pensamientos ni mis ideas. Y que me burlo de sus creencias retrógadas y reaccionarias.
Que la Iglesia Católica es un estorbo para el desarrollo social, económico y moral de la República de Chile y de todas las repúblicas del mundo. Que la Iglesia Católica es también un estorbo para el desarrollo de las ciencias y el pensamiento humano.
Que el celibato, la segregación sexual en seminarios y congregaciones, y el adoctrinamiento preferente a niños, crean las condiciones ideales para que surjan las prácticas pederastas en las que incurren muchos sacerdotes de la Iglesia.
Que la Iglesia Católica no reconoce los derechos de las mujeres y las considera una herramienta de los hombres, en tanto se declara en contra de los métodos anticonceptivos y las obliga a la crianza de los hijos.
Acuso a la Iglesia Católica,
De asesinar, de torturar, de robar, de fornicar con niños, de justificar dictaduras, de conspirar, de discriminar, en nombre de un dios que no existe.
De tener las manos lavadas en sangre desde los tiempos más remotos. De haber creado la Santa Inquisición y de haber levantado falso testimonio en contra de todos aquellos librepensadores.
De abuso histórico del género femenino, por denigrarlo, por negarle la libertad, por someterlo al género masculino.
De esclavizar a los débiles de pensamiento. De fomentar miedo al cuerpo propio, al placer y al amor libre.
De ser la corporación con fines de lucro más siniestra que se haya creado jamás.
De coerción a la libertad individual y a la autonomía del individuo.
De impunidad total ante sus crímenes.
Reniego,
De la doctrina, los dogmas, los ritos y la moral de la Iglesia Católica.
De los argumentos falaces con que perpetúan su ideología.
Reconozco,
Que el código de Derecho Canónico que rige las sanciones y faltas en la Iglesia, establece una relación de censuras cuyo objetivo declarado es la prevención y protección del rebaño. Que entre estas sanciones destaca la pena de excomunión.
Que se establece dicha pena para los delitos “más graves”, aquellos que la autoridad eclesiástica considera que colocan al sujeto fuera de la comunión con su Iglesia.
Que el artículo 1364 § 1 del Código de Derecho Canónico afirma que “el apóstata de la fe, el hereje o el cismático incurren en excomunión latae sententiae”.
Por añadidura manifiesto,
Que soy apóstata.
Que dios no existe, ni la vida eterna ni el alma humana.
Que desprecio a la Iglesia Católica y a todos sus santos.
Que induzco la desobediencia frente a la Iglesia Católica.
Que es mi deseo denunciar la influencia social y cultural ligada a las ideas de “dios”, “alma” , “sagrado” y “sobrenatural”, los privilegios económicos y políticos de los que disfrutan la religión y sus instituciones; que propongo la difusión del ateísmo y la expansión del racionalismo y del librepensamiento.
Y por lo tanto, Exigo,
Que se me excomulge públicamente de la Iglesia Católica y que se me borre de sus registros.
En Santiago de Chile, a 24 de mayo de 2008.
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Mandaré la versión completa al Arzobispado. Ahora, claro, supongo que para que me borren efectivamente de los registros tendría que mandarlo a la parroquia donde está el libro del bautizos en el que estoy anotada, porque dudo mucho que esta gente tenga una base de datos computacional, y además el cura de ese lugar tendría que buscar mi nombre y el año…pero por lo menos hice mi parte del trámite. Y si no me excomulgan, no me podrá importar menos, total, sólo le guardo rencor al que me bautizó porque por la mierda que estaba helada el agua.