Despertarse esperando
Mayo 1, 2008 por Isidora
-“Vamos, ven. Apúrate, ven”
-“Otra vez me llamas? No puedo.”
-“Sí, vamos, ven. Ya no queda nada para ti aquí. Vamos, no hay que demorarse.”
-“No puedo. Estoy esperando…”
-“¿No ves que se te acabó la suerte, te burló el amor y los años empiezan a alcanzarte? Vamos.”
-“Aún así tengo que quedarme…”
-“¿En qué te demoras? Él no va a volver. Vamos ya. Vamos a esos campos de flores amarillas donde corrías cuando eras niña.”
-“¡Las flores! ¡Ah! ¡Las flores…! No, no puedo. Estoy esperando…”
-“Vamos. Tenemos que apurarnos, ya viene el invierno y no querrás estar aquí. No vas a soportarlo sola. Ven. Vamos a un lugar donde el sol no se pone nunca. Apúrate, que vas a despertar. ¡Ven!”
-“No puedo. No. Estoy esperando.”
Ella escucha todas las mañanas, antes de despertarse, una voz llamándola. No obedece, no la sigue. No aún.
Quizás no me equivoque al creer que al igual que a la gran mayoría de las mujeres, le debes de tener un temor recóndito a que se te pase el tren. Aunque es definitivamente mejor quedarse a esperar, según puedo concluir.
¿Contenta con tu despliegue de represión gramática? Gana orden, pierde libertad.
El tema es bueno, pero jamás te veré desencasillarte de tus melodogmas